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El Perdón: Sana, Reconcilia y es la base de la Salvación

Lecturas y Reflexión 29 de Julio de 2021
"Cuando somos conscientes de nuestros errores, en ese momento el Espíritu Santo está actuando, pero debemos entender que esta conciencia nos debe llevar a un cambio y no quedarnos quietos, sino a movernos a pedir perdón ya mejorar nuestras relaciones con los demás". MGS 

      HOLA, REALIZA LA ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO, ANTES DE LAS LECTURAS DEL DÍA Y LA REFLEXIÓN

ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO

Ven Espíritu divino

manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

PRIMERA LECTURA DE LA MISA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-16):

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

V/. «Palabra de Dios». R/. «Te alabamos Señor».  

 SALMO RESPONSORIAL

Sal 33

R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

 

EVANGELIO DE LA MISA

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,19-27):

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»

V/. «Palabra del Señor». R/. «Gloria a TI Señor Jesús».  

                                                                            REFLEXIÓN DEL DÍA 

Por Laico Mauricio García Simbasica

SI DIOS ES AMOR: ¿ENTONCES PORQUÉ TANTA DIVISIÓN Y ODIO?

Esta cuestión del amor de Dios es una cosa de locos, pues siendo sinceros, si nos ponemos a ver la realidad que se vive hoy día es terrible, pues si los que decimos ser cristianos estamos más dividido que nadie. Pues  las iglesias que profesan el evangelio lo único que hacen es hablar mal unas de las otras, vender la idea de que en su iglesia es la única parte donde se salvan y en las demás o son las rameras o las prostitutas, en fin se tratan como lo peor de este mundo. Y no hacen ver que exista el amor de Dios en estos lugares, por eso, quedo asombrado, como las personas se tratan tan mal y en las familias existen divisiones espantosas, por este motivo. Por eso, con el tema de hoy, buscamos es que entendamos, que los que fuimos levantados del sepulcro, por parte del Señor, no importando en la forma o el lugar que el Señor quiso, lo importante es que debemos de ser testigos de su amor, no personas que causamos división criticando a los demás porque hacen o dejan de hacer. Por eso si el Señor nos sacó de nuestra oscuridad, seamos personas orantes y testigos de su amor. Y que oremos desde el silencio, para que el Señor haga lo mejor en nosotros y en los demás.

OREMOS

Bendice Señor este día y danos la fuerza para ser testigos de tu amor y enséñanos a vivir el evangelio, en la transparencia y en la sencillez, como lo hizo la santísima Virgen María Amén.

“LETANIAS DE LA HUMILDAD”

"Dios mío, no soy más que ceniza y polvo"

Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón parecido al tuyo.

Del deseo de ser alabado, librame, Señor

del deseo de ser honrado, librame, Señor

del deseo de ser aplaudido, librame, Señor

del deseo de ser preferido, librame, Señor

del deseo de ser consultado, librame, Señor

del deseo de ser aceptado, librame, Señor

del temor a ser humillado, librame, Señor

del temor a ser despreciado, librame, Señor

del temor a ser reprendido, librame, Señor

del temor a ser calumniado, librame, Señor

del temor a ser olvidado, librame, Señor

del temor a ser ridiculizado, librame, Señor

del temor a ser injuriado, librame, Señor

del temor a ser rechazado, librame, Señor

del temor de mi enfermedad y la de los demás,  librame, Señor

del temor de mi muerte y la de los demás,  librame, Señor

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean más amados que yo,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean más estimados que yo,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros crezcan  y yo disminuya,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean alabados y yo sea despreciado,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean empleados en cargos importantes,  y que a mí se me juzgue inútil,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean preferidos, y yo se menospreciado,

Concédeme, Señor, el deseo de que los demás sean más santos que yo, con tal, que yo sea todo lo santo que pueda.

De ser desconocido y pobre, Señor, me alegraré,

De estar desprovisto de perfecciones naturales de cuerpo y de espíritu, Señor, me alegraré,

que no se piense en mí, Señor, me alegraré,

que se me ocupen en los empleos más bajos, Señor, me alegraré,

que ni se dignen usarme, Señor, me alegraré,

que no se me pida mi opinión, Señor, me alegraré,

que se me deje el último lugar, Señor, me alegraré,

que no me hagan cumplidos, Señor, me alegraré,

que me reprueben a tiempo y a destiempo, Señor, me alegraré,

 Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia,

porque suyo es el Reino de los Cielos.

 Oración:

Dios mío, no soy más que polvo y ceniza. Reprime los movimientos de orgullo que se elevan en mi alma. Enséñame a despreciarme a mí mismo, Vos que resistís a los soberbios y que dais vuestra gracia a los humildes. Por Jesús, manso y humilde de Corazón. Amén.

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