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El Perdón: Sana, Reconcilia y es la base de la Salvación

Lecturas y Reflexión 27 de Junio de 2022
"Cuando somos conscientes de nuestros errores, en ese momento el Espíritu Santo está actuando, pero debemos entender que esta conciencia nos debe llevar a un cambio y no quedarnos quietos, sino a movernos a pedir perdón ya mejorar nuestras relaciones con los demás". MGS 

      HOLA, REALIZA LA ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO, ANTES DE LAS LECTURAS DEL DÍA Y LA REFLEXIÓN

ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO

Ven Espíritu divino

manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós (2,6-10.13-16):
Así dice el Señor: «A Israel, por tres delitos y por el cuarto, no le perdonaré: porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias; revuelcan en el polvo al desvalido y tuercen el proceso del indigente. Padre e hijo van juntos a una mujer, profanando mi santo nombre; se acuestan sobre ropas dejadas en fianza, junto a cualquier altar, beben vino de multas en el templo de su Dios. Yo destruí a los amorreos al llegar ellos; eran altos como cedros, fuertes como encinas; destruí arriba el fruto, abajo la raíz. Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto cuarenta años, para que conquistarais el país amorreo. Pues mirad, yo os aplastaré en el suelo, como un carro cargado de gavillas; el más veloz no logrará huir, el más fuerte no sacará fuerzas, el soldado no salvará la vida; el arquero no resistirá, el más ágil no se salvará, el jinete no salvará la vida; el más valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día.» Oráculo del Señor.

V/. «Palabra de Dios». R/. «Te alabamos Señor».

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 49
R/. Atención, los que olvidáis a Dios

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Cuando ves un ladrón, corres con él;
te mezclas con los adúlteros;
sueltas tu lengua para el mal,
tu boca urde el engaño.» R/.

«Te sientas a hablar contra tu hermano,
deshonras al hijo de tu madre;
esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.» R/.

«Atención, los que olvidáis a Dios,
no sea que os destroce sin remedio.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

EVANGELIO DEL DÍA

 Proclamación del Santo Evangelio, de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (8,18-22)

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»
Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.»
Jesús le replicó: «Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.»

V/. «Palabra del Señor». R/. «Gloria a TI Señor Jesús».

REFLEXIÓN DEL DÍA
Por Laico Mauricio García Simbasica

LIBRES PARA SERVIR, LIBRES PARA AMAR: RENUNCIANDO ASÍ MISMOS Y A LOS DEMÁS

Ser libre muchas veces se relaciona, con hacer lo que queramos, pero en realidad la verdadera libertad se forma desde el amor de Dios y nos lleva a no ser apegados al poder y otras cosas que no sirven, para nuestro bienestar, ni el bienestar del prójimo y menos para servir al Señor, por eso ser libres nos lleva a renunciar a nosotros mismos; a nuestros orgullos, a nuestra soberbia, a nuestras ansias de poder y también nos lleva, a despegarnos de los demás y a amarlo en libertad. Por esto y por muchas cosas más, muchos de los temas que he tocado durante el recorrer de mi vida, por los caminos del servicio del Señor y del prójimo, me han cuestionado un poco, pues sinceramente, a veces veo que las locuras del vivir según el evangelio es algo loco, pues si somos sinceros. A veces escuchar que debemos de dejar todo a un lado y vivir en una sencillez absoluta es muy difícil, pues seamos sinceros en estas épocas donde sobreabunda: “la supuesta comodidad”, la cosa se pone dura, pues: ¿cómo me voy a salir de ella y entrar en una incomodidad de vivir con lo justo y necesario? Y esta pregunta; es dura al fin y al cabo para nosotros los que decimos querer servir al Señor, pues seamos sinceros, más de uno de nosotros y me incluyo. Muchas veces queremos servir supuestamente en libertad y en desprendimiento de todo de lo que nos ata a este mundo, pero seamos realistas, renunciar al espectáculo, al poder, a ser el centro de atracción, eso no es tan fácil. Pues eso es lo que muchas veces rige nuestras vidas y lo que llevamos dentro de nuestros corazones. Por eso cuando el Señor nos invita en el evangelio a vivir sin nada, a ir por el mundo entero a llevar la buena nueva, en la sencillez de corazón y sin ningún interés material, eso da susto, pues seamos sinceros: ¿quién se va, a ir si nadita para un paseo, solo esperando que otros le den?, eso es de locos y de santos, pues entender esto es para personas que verdaderamente desean servir libremente y entregar el todo, por el todo y ahí es donde empieza nuestro dolor de cabeza. Pues muchas veces no entendemos que la vida del servicio requiere de vivir en la sencillez, en la humildad y en la entrega hacia los demás, donde rigen más los valores humanos y espirituales, que las cosas materiales. Pues si nos damos cuenta, aquel que sirve al Señor de corazón nunca va buscado que le den nada a cambio, solo busca dar, sin esperar y por eso, es muy duro hoy día, servir en el desprendimiento, pues nos están enseñando; que si damos debemos recibir algo a cambio, así sean aplausos, likes, felicitaciones y hasta dinero. Por eso queridos lectores, este tema de ser libres para servir, nos raya a más de uno, pues también incluye renunciar a nuestra forma de pensar y de actuar. No queriendo decir, que nos vamos a volver unos zombis, sino que ya no haremos lo que antes hacíamos. Como, por ejemplo: ya no contestaremos con violencia a una ofensa, sino que buscaremos conciliar con aquel que nos ofende, ya no pensaremos en vengarnos con aquel que nos hizo algún daño, sino buscaremos perdonar de corazón, ya no impondremos nuestras ideas, sino propondremos las cosas y en especial las cosas del Señor, las cuales las propondremos con menos palabras y más acción, es decir viviendo con radicalidad el evangelio y dejando que él actúe en nuestras vidas, para que otros vean el amor de Dios. Por eso ser libres para servir nos debe de llevar a renunciar a nosotros mismos y a dejar a un lado los dolores que nuestro pasado mal llevado, nos ha causado.

Por eso la invitación para el día de hoy es que busquemos hacer un encuentro verdadero con el dueño de la vida, buscándolo siempre en el silencio de nuestros corazones, en la eucaristía, en la confesión y si es posible realizando un retiro, para poder entender el amor de Dios en nuestras vidas y en las vidas de otros, para ser verdaderos portadores de la paz y el amor de Dios.

OREMOS

Señor fuente de alegría y de esperanza, hoy quiero decirte que deseo seguir tu camino y ser servidor tuyo en el amor y en la paz. Señor dame la fuerza para poder llevar con libertad tu evangelio y ser fuerza para muchos que en el mundo necesitan una voz de esperanza y de alegría en este mundo, el cual se ha vuelto un valle de lágrimas, por eso Señor hazme un instrumento de tu paz y de tu amor amén.

“LETANIAS DE LA HUMILDAD”

"Dios mío, no soy más que ceniza y polvo"

Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón parecido al tuyo.

Del deseo de ser alabado, líbrame, Señor

del deseo de ser honrado, líbrame, Señor

del deseo de ser aplaudido, líbrame, Señor

del deseo de ser preferido, líbrame, Señor

del deseo de ser consultado, líbrame, Señor

del deseo de ser aceptado, líbrame, Señor

del temor a ser humillado, líbrame, Señor

del temor a ser despreciado, líbrame, Señor

del temor a ser reprendido, líbrame, Señor

del temor a ser calumniado, líbrame, Señor

del temor a ser olvidado, líbrame, Señor

del temor a ser ridiculizado, líbrame, Señor

del temor a ser injuriado, líbrame, Señor

del temor a ser rechazado, líbrame, Señor

del temor de mi enfermedad y la de los demás, líbrame, Señor

del temor de mi muerte y la de los demás, líbrame, Señor

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean más amados que yo,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean más estimados que yo,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros crezcan y yo disminuya,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean alabados y yo sea despreciado,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean empleados en cargos importantes, y que a mí se me juzgue inútil,

Concédeme, Señor, el deseo de que otros sean preferidos, y yo sea menospreciado,

Concédeme, Señor, el deseo de que los demás sean más santos que yo, con tal, que yo sea todo lo santo que pueda.

De ser desconocido y pobre, Señor, me alegraré,

De estar desprovisto de perfecciones naturales de cuerpo y de espíritu, Señor, me alegraré,

que no se piense en mí, Señor, me alegraré,

que se me ocupen en los empleos más bajos, Señor, me alegraré,

que ni se dignen usarme, Señor, me alegraré,

que no se me pida mi opinión, Señor, me alegraré,

que se me deje el último lugar, Señor, me alegraré,

que no me hagan cumplidos, Señor, me alegraré,

que me reprueben a tiempo y a destiempo, Señor, me alegraré,

Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia,

porque suyo es el Reino de los Cielos.

OREMOS

Dios mío, no soy más que polvo y ceniza. Reprime los movimientos de orgullo que se elevan en mi alma. Enséñame a despreciarme a mí mismo, Vos que resistís a los soberbios y que dais vuestra gracia a los humildes. Por Jesús, manso y humilde de Corazón. Amén.

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